Doncic pone la magia y EE UU saca músculo en el Rising Stars

0
7



Con un frío de muerte, vientos gélidos empujando desde el Lago Michigan y la nieve amontonada en las calles, arrancó el All Star Weekend 2020 en Chicago. La edición número 69, la tercera en la ciudad del (helador) viento y primera desde 1988, cuando se jugó todavía en el vetusto Stadium antes del traslado al United Center, y todavía con Michael Jordan volando en los mates, Larry Bird alzando el dedo índice en los triples y las estrellas de muchas infancias (los citados, Magic Johnson, Isiah Thomas, Olajuwon, Kareem Abdul-Jabbar, Karl Malone…) jugando a cara de perro (o lo suficiente al menos) en un All Star Game que decidió un Michael Jordan MVP (40 puntos) que gritó en el descanso a sus compañeros del Este «I’m not losing in this building» (‘yo no pierdo en este pabellón’).

El pabellón fue derruido pero en su heredero, el enorme United Center, siguen colgando (un recordatorio perenne) las seis banderas de campeones de aquellos Bulls de Jordan. Hoy, en malos tiempos para una franquicia cuyos aficionados se han divorciado de los directivos, hartos de esperar tiempos mejores, Chicago abrazó la gran fiesta de la NBA con buen ambiente en el pabellón (y nada fuera, donde las temperaturas son de supervivencia), una pista preciosa con el skyline de la ciudad y una presentación en la que Pau Gasol y Sue Bird recordaron donde el centro de la cancha a los fallecidos David Stern y Kobe Bryant, una presencia gigantesca por todos los rincones de este fin de semana de las estrellas: «Kobe siempre decía que hay que hacer cosas épicas, así que vivamos un fin de semana épico en su hermano», terminó un Gasol muy emocionado.

La fiesta de Chicago arrancó con el Rising Stars, el partido entre jugadores de primer y segundo año (rookies y sophomores) que lleva ya seis ediciones en formato Estados Unidos vs Resto del Mundo. Esta vez y por segundo año consecutivo (3-3 ahora) ganó EE UU (151-131), que se divirtió en la segunda parte (parcial de 80-50) de un partido que acabó con unos últimos instantes que fueron un improvisado concurso de mates en el que Zion, ante un público entregado, intentó (sin suerte) cosas imposibles que inevitablemente nos hicieron pensar que habría pasado si la lesión de rodilla que le ha lastrado en su primera temporada no hubiera cortado cualquier opción de ver al fenómeno de los Pelicans en el concurso de mates. ¿2021, tal vez?

Este partido, con cuartos a diez minutos, sirve poco más que como aperitivo especialmente destensado dentro de un fin de semana en general altamente destensado. Pero reúne, eso sí, lotes fascinantes de talento joven, generaciones que harán que algún volvamos la vista atrás y recordemos que en este Rising Stars coincidieron jugadores que, si todo va como parece, serán la próxima hornada de megaestrellas de la NBA. En Chicago (Doncic y Trae repetirán en el All Star Game mañana) coincidieron estos cuatro, tres con EE UU y Doncic con un equipo del mundo con solo cuatro europeos, el mínimo de cualquier edición:

Zion: 19 años y 225 días: 22,1 puntos, 7,5 rebotes y 2,2 asistencias.

Ja Morant 20 años y 190 días: 17,6 puntos, 3,5 rebotes y 7,1 asistencias.

Luka Doncic: 20 años y 353. 28,9 puntos, 9,5 rebotes y 8,7 asistencias.

Trae Young: 21 años y 150 días: 29,7 puntos, 4,4 rebotes y 9,2 asistencias.

Como mínimo, la NBA podrá salir de Chicago con la certeza de que el relevo generacional está asegurado en su star system. Los cuatro fueron los más ovaciones en las presentaciones de un partido en el que el World Team dominó la primera parte y el US Team dio la vuelta en el tercer cuarto (44-24 de parcial) con los suplentes (Eric Paschall, Kendrick Nunn y un Miles Bridges que fue elegido MVP a la cabeza a golpe de mates espectaculares) tomándoselo lo suficientemente en serio. A medida que calentaron los estadounidenses, y hasta los mates del final, aumentaron los coros admirados de la grada, que se pasó la primera parte esperando big plays de las estrellas. Zion tardó en hacer los mates marca de la casa, pero los hizo. Trae arrancó con un caño a un defensa y acabó metiendo sus triples (18 puntos, 7 asistencias), Morant dejó sus destellos de jugador especial y Doncic se dedicó a lanzar alley oops (unos cuantos al limbo) y meter algunos triples, el mejor de la noche desde el centro del campo y para cerrar la primera parte. El esloveno, que pasado mañana jugará con los mayores, tiene estas cosas, ya se sabe.

La cosa acabó con fiesta agradable, de menos a más, en triunfo muy holgado del US Team, que bien mirado tenía mejor equipo aunque está no era desde luego la noche para juzgar. Es una cita para los jugadores y para un público eminentemente familiar. Pero los americanos, por si acaso, han puesto el 3-3 después de verse 1-3 hace solo dos años, tras el All Star de LA. Que no se diga…



Source link

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here