Lagarde advierte un menor riesgo para el crecimiento por las treguas arancelarias

0
24


La suave mejoría de los datos macroeconómicos de la Eurozona (el PIB volvió a crecer tres décimas en el tercer trimestre del año y la inflación lo hizo un 1,3% en diciembre frente al 1% del mes anterior). La tregua comercial entre Estados Unidos y China —la semana pasada Washington y Pekín rubricaron la ‘Fase 1’ del reencuentro-. Y las sensaciones positivas sobre una posible distensión arancelaria que destiló la entrevista del miércoles en Davos de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, con Donald Trump. Todo ello cimenta el «moderado optimismo», la ligera sensación de alivio, que ayer transmitió Christine Lagarde tras presidir la primera reunión del año del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE).

«Los riesgos para el crecimiento son menos pronunciados» porque la «incertidumbre comercial» remite. Esa es la expresión que define el actual momento económico. Un estado de calma que no justifica movimientos drásticos en ninguna dirección (la política monetaria y los tipos de interés se mantienen sin cambios) y que permite lanzar la que será la primera revisión estratégica del BCE desde 1998 (aunque con modificaciones en 2003). «Nuestras economías están experimentando cambios profundos, es el momento de acometer esta revisión para garantizar que podamos cumplir con nuestro mandato en interés de los europeos«, subrayó la presidenta del BCE.

Con el broche de un búho en su solapa (el animal, también depredador, con el que quiere ser identificada para conciliar entre el rigor inflacionario de los ‘halcones’ y las tesis acomodaticias de las ‘palomas’), Lagarde avanzó que la revisión tendrá en cuenta «los efectos negativos de la política de tipos bajos de interés». Insiste en que está «preocupada» «porque nos da poca capacidad de reacción». Y que si en el futuro el crecimiento fuese más contundente, lidiar con este problema «sería mucho más sencillo». Pero «todavía es necesario un amplio grado de acomodación monetaria».

Dicho de otro modo. Le gustaría, como a su predecesor Mario Draghi, poder comenzar a replegar los estímulos. Sería un síntoma de que se ha llegado a un punto en el que comienzan a no ser tan necesarios. Pero ese escenario aún no se percibe. Así que persistirán los dígitos ya conocidos (el 0% en la tasa de referencia o el -0,5% en la de facilidad de depósito). También se mantiene la política de compra de deuda al ritmo de 20.000 millones de euros mensuales.

En esa revisión estratégica, para la que se solicitará la participación de todas las partes implicadas, se analizará «la eficacia de todas nuestra política monetaria de manera integral». Y eso incluye el objetivo de inflación que sirve de guía a la institución -ese «por debajo pero cerca del 2%»- ¿Se limará teniendo en cuenta los bajos niveles actuales? Habrá que esperar. No se descarta un enfoque más simétrico. Y aspectos como «la sostenibilidad climática y el medio ambiente también quedarán bien reflejados» en un informe final que debería concluir a finales de este año.

Obligada era una referencia al ‘brexit’. La salida de los británicos se oficializará el día 31. «Creemos que todo está en orden. Los contactos con los bancos han sido constantes para dar los pasos necesarios y estar listos» para esa fecha. Aunque no descartó riesgo; «siempre existe un margen, quién sabe».

Por lo demás volvió a remarcar la necesidad de que «la orientación fiscal de la zona del euro continúe proporcionando cierto apoyo a la actividad económica» con un nuevo llamamiento a Alemania, con margen suficiente para invertir más, «para actuar de manera efectiva». A los Estados con deudas públicas altas, les emplazó una vez más a «ser prudentes» y contener el gasto. El BCE, con sus políticas expansivas, «ha favorecido el crecimiento y la creación de millones de empleos, peor necesitamos que se amplifique nuestra política con ajustes fiscales en los países», reforzó.



Source link

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here