Los pasos de Fury antes de la revancha contra Wilder: nuevo contrato, WWE y un gran susto

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Mientras Deontay Wilder (42-0-1, 41 KO) decidió cerrar capítulos, Tyson Fury (29-0-1, 20 KO) optó por hacer crecer su fama, sobre todo en Estados Unidos, tras el duelo que enfrentó a ambos en diciembre de 2018. Firmaron nulo y sus caminos parecían condenados a unirse… pero no sucedió. El inglés, de 31 años, llegó a un acuerdo de copromoción con Top Rank, quien guiaría sus pasos en Estados Unidos. La premisa estaba clara: había que lograr que su personalidad encandilase al público y en la revancha tuviese más carisma entre el público yankee. Lo han logrado.

En su estreno con Top Rank, Fury se deshizo fácil de Tom Schwarz. Era el rival propicio para lucir, y lo hizo. Repitieron la premisa contra Otto Wallin, quien tuvo un gran susto. Un corte, por un golpe, le complicó el combate. Era el gran favorito, y eso permitió la permisividad del árbitro y el médico para que el pleito finalizase. Ganó, pero trastocó sus planes. Era septiembre de 2019 y Wilder iba a competir a finales de noviembre, por lo que planeaba otro pleito similar a los anteriores. No pudo ser por el corte y viró su rumbo. Uno de sus sueños de infancia era competir en WWE, y lo logró hacer, con un gran beneficio económico para él, en el Crown Jewel de Arabia Saudí.

Se acopló perfectamente al wrestling y maravilló. Fue un impasse y ahora tiene claro lo que va a hacer en la revancha contra Wilder. «Todo el mundo piensa que o me noquea o gano a los puntos. Por lo general, cuando las personas tienen esa opinión, es al revés. Él piensa que voy a salir con mi famosos estilo herky-jerky, pero quiero que se encuentre conmigo en el centro del ring y tenga una pelea. El mejor hombre gana. No tuve el gas suficiente parra acabar con él en la última pelea, pero esta vez voy por el KO. Es la única manera, estaremos en Las Vegas y no quiero otra decisión dividida», apuntó en la rueda de prensa de presentación de su enfrentamiento.

De la primera pelea destacó su capacidad de aguante. Dos veces cayó a la lona y dos veces se rehizo para forzar las cartulinas. Esa quijada pretende espolearla en Las Vegas este sábado. Al menos eso ha declarado. «Planeo llegar en el peso que estoy ahora mismo (122 kg)», aseguró en ESPN hace un par de semana. Andy Ruiz ya jugó con los números en la previa de su revancha contra Joshua. La duda existirá hasta el viernes, día del pesaje. El inglés demostró que poco a poco va recuperando las sensaciones del día que ganó a Wladimir Klitschko. Si se muestra rápido y no permite que Wilder le conecte, su segundo reinado está a tiro. De lo contrario, será una lotería. Su carisma debe corresponderse con una gran actuación. La gloria le espera. 



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