Muere Arturo Tejada, el maestro del mundo de la moda – Mujeres – Vida

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Luis Arturo Tejada Tejada quería ser sacerdote. Su don de gentes, su disposición y su generosidad para enseñar sembraron en su adolescencia la idea de iniciar carrera como seminarista. Pero sus planes no coincidían con los que tenía su padre, Carlos Arturo Tejada Cano, quien había trabajado con tesón por años en Fémina 1945, la empresa familiar, en la que necesitaba su apoyo.

Desde los 15 años, su padre le enseñó, cada sábado en los talleres de su casa en el centro de Bogotá, las técnicas que debía conocer sobre el mundo del textil y la moda. Allí importaban sastres para mujeres de la alta sociedad bogotana desde Europa y diseñaron prendas como la icónica ruana roja de Avianca.

“Mi madre, Mercedes de Tejada, y mis tías vestían a la sociedad bogotana y antioqueña –recordó Luis Arturo alguna vez en una entrevista–; tenían boutiques en Junín con la Playa, en Medellín, y en Bogotá, en la Calle Real, en el centro con 7.ª. Viajaban por el mundo, especialmente a Londres, París y Nueva York; traían ropa, la ponían en sus tiendas; y ahí nació la tradición de los Tejada, pero fue mi padre, con sus conocimientos, el que transformó esa historia”.

El 9 de abril de 1948, en medio de los disturbios del conocido Bogotazo, saquearon la fábrica, y la familia Tejada cayó en bancarrota. Este hecho los llevó a incursionar en el mundo de la educación con cursos de patronaje e ilustración. Fue así como Arturo empezó a desarrollar sus dones de ilustrador y comenzó a impartir clases en la que entonces era conocida como la Escuela de Patronaje Arturo Tejada Cano.

Natalia Tejada Correa, su hija mayor, lo recuerda como “una persona llena de conocimiento que soñaba con proyectar a Colombia como un centro de moda donde las marcas nacionales se dieran a conocer”.

Y lo logró. Arturo, quien falleció el martes pasado, a los 66 años, será recordado como un empresario destacado en el sector de la moda por abrirle nuevos mercados y desarrollo en educación, por incorporar el diseño en la escuela de patronaje y revolucionar la industria al traer a Colombia el primer software especializado en moda.

Su frase favorita era: “Lo que no se vende no existe”. Con esta filosofía en mano y sus ganas de enseñar a emprender, durante el 2015 y el 2016, en conjunto con el Gobierno, creó dos proyectos sociales para ayudar a pequeños emprendedores y a 300 víctimas del conflicto armado a mejorar la producción y distribución de su producto.
Simultáneamente, en la escuela creó un diplomado en diseño y desarrollo de producto para acompañar a esas comunidades en su proceso productivo. Y en alianza con otras entidades, les brindaron acompañamiento psicosocial.

Incansable en su labor, Tejada viajó muchas veces a Estados Unidos y Europa, recorriendo instituciones de diseño y moda y realizando talleres que le permitieron innovar y expandir la escuela que hace más de 50 años había fundado su padre.
Participó en la creación de la Asociación de Diseñadores, en el Centro de Innovación para la Industria de la Moda, dirigió el Bogotá Fashion y asesoró a entidades como el Sena y la Cámara de Comercio de Bogotá.

Hace tres años, Arturo enfermó. “El mundo perdió desde entonces a un epicentro de la moda”, dice Natalia, y asegura: “Mi padre será recordado como un gran visionario, culto y elocuente”.

La lección que dejó a sus cinco hijos, Natalia, Santiago, Alejandra, Simón Tejada Correa, y Lucas Arturo Tejada Méndez: “Deben estar siempre al servicio de las personas, con humildad, sin olvidar que todo en la vida es prestado”.

REDACCIÓN VIDA
EL TIEMPO



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