Por qué el womanspreading invade la moda y las redes sociales

0
31


Aunque es prácticamente imposible que no hayas oído hablar acerca del manspreading, lo que es impensable, a no ser que vengas de Marte o de algún reality que te haya recluido en una isla los últimos años, es que jamás lo hayas vivido de cerca. Este anglicismo hace alusión a la forma en la que algunos hombres se sientan invadiendo un espacio extra con sus piernas en espacios públicos, una práctica a la que nos hemos acostumbrado tanto que hemos normalizado. Por ello han sido diferentes modelos, artistas, influencers y celebridades las que han querido denunciar este micromachismo y reclamar el espacio que a las mujeres les ha sido sustraído haciendo uso ahora del womanspreading.


zara

Las pasarelas ya se han apuntado a esta práctica al imponer vestidos XXL con los que ocupar obligatoriamente un mayor espacio. Los diseños de Giambattista Valli hacen que sus tules no puedan verse relegados a un asiento en el metro, teniendo siempre en mente, por supuesto, que es poco probable ver a un diseño de Valli (incluso entrando H&M en la ecuación) viajar en transporte público. El vestido-plumífero de la colaboración de Moncler con Pierpaolo Piccioli con el que la actriz Shailene Woodley asistió a los Fashion Awards que no solo obligaba a la intérprete a ocupar en la red carpet el doble de espacio, sino que eran tan hiperbólico que tuvo que cambiarlo por otro diseño para disfrutar de la velada tras posar para los medios. Cuando Gwendoline Christie, la actriz que interpreta al personaje de Brienne de Tarth en ‘Juego de Tronos’, desfiló para Tomo Koizumi enfundada en un majestuoso vestido repleto de holanes voluminosos y coloridos, el mensaje no era otro que el de que ya no estaba dispuesta a pasar más inadvertida. Al ser tan alta, la actriz ha tenido que aguantar durante toda su vida todo tipo de mofas y comentarios, pero al lucir un look extremadamente llamativo, lo que la intérprete quería decirle al mundo era que ya no se iba a esconder más.

Shailene Woodley  en los Fashion Awards 2019
Shailene Woodley en los Fashion Awards 2019

getty

La moda ha hecho del womanspreading la forma sutil de luchar contra la forma en la que algunos hombres ocupan un espacio que no les pertenece. En un momento en el que las mujeres luchan por conseguir su lugar, tanto literal como metafóricamente, los vestidos de volúmenes hiperbólicos se encargan de reclamarlo de forma silenciosa pero impactante. Los diseños parecen haber sido confeccionados con el lema «Estamos aquí y no vas a poder ignornarnos», un mensaje hilvanado que se cose con la actitud de quien lo lleva y defiende.

Del mismo modo que el power dressing de los años 80 llevó las hombreras al lugar de trabajo para que las mujeres pudieran ocupar el espacio laboral que les había sido negado, ahora vestidos, abrigos y tocados hacen lo propio. Cuando en 2012 Tavi Gevinson acudió a un desfile de Alta Costura de Christian Dior con un tocado imposible que incluso dificultaba a los periodistas presentes la visión, el gesto era claro: venía a reclamar el lugar de los influencers en la moda. Siete años después no cabe duda de que lo consiguió, y por ello son precisamente las estrellas de las redes sociales las que ahora apuestan por los looks más apabullantes cuando acuden a las semanas de la moda, haciendo de sus prendas la forma de recordarle al mundo que siguen ahí presentes.

Los vestidos XXL de esta temporada no son diseños “cuquis” ni han sido creados para despertar sonrisas, sino para reinvidicar la atención y su lugar. Si algunos quieren que las mujeres pasen inadvertidas, esta tendencia aboga por lo contrario, convirtiéndose así en el arma perfecta tras el Time´s Up. Después del furor por el negro y los trajes, ahora son los vestidos llamativos los que luchan por reclamar. Estos diseños son los mejores aliados para las mujeres, pero por supuesto también para los hombres, como deja claro Billy Porter cada vez que pisa la alfombra roja. Cuando asistió a la fiesta de los premios Oscar organizada por Vanity Fair enfundado en un inmenso diseño de Christian Siriano, el mensaje era claro: “”o quieras o no, me vas a ver”.

Bliiy Porter en
Bliiy Porter en

getty

Tras diversas polémicas acerca de la forma en la que muchas modelos posaban en algunas campañas, mandando con sus poses mensajes de debilidad e incluso de dominación, ahora la forma en la que muchas posan se torna cada vez más combativa. No es extraño ya encontrar en la web de Zara a tops sentadas con las piernas bien abiertas y en actitudes poco dóciles. De la mirada dulce y complaciente, a su vez, hemos pasado a la mirada desafiante. La boca entreabierta con reminiscencias eróticas deja ahora paso a gestos que imponen respeto y fuerza.

La mismísima Selena Gomez, cuyos mensajes son siempre bofetadas de realidad, posa también para Coach haciendo uso del womanspreading, que se ha convertido en sí mismo en una reivindicación. El womanspreading lucha también por abatir las imposiciones a las que las mujeres se han visto sometidas a la hora de sentarse, siendo forzadas siempre a ocupar el menor espacio posible. Al irse imponiendo poco a poco tanto en campañas de moda como en imágenes de e-commerce el womanspreading, la práctica se va normalizando y expandiendo.

La tendencia ha ido un paso más allá en su intento por liberar a la mujer al vincularse ahora también con una actitud subida de tono que artistas como Dua Lipa defienden en imágenes que ya están en redes sociales. La cantante posa en la imagen promocional de su tour ‘Nostalgia’ no solo ejerciendo el womanspreading, sino con una mano metida en su pantalón. Ya no se reclama únicamente el espacio arrebatado, sino el disfrute pleno de la sexualidad. La influencer Jessica Goicoechea posa de forma similar en sus redes sociales, subiendo así la temperatura y convirtiéndose esta postura en una nueva tendencia que pese a sus orígenes reinvidicativos, se va transformando también en una novedosa manera de conseguir ‘likes’. Modelos como Bella Hadid, Golden Barbie y Emily Ratajkowski posan en sus perfiles con esta actitud rebelde que por supuesto también ha llegado ya al mundo del arte. La ilustradora Laura Breiling es una de las muchas que aboga por el womanspreading y que invita con sus ilustraciones a las mujeres a apropiarse del espacio que les ha sido arrebatado durante tantos años.

Incluso la muñeca Barbie ha sido utilizada para intentar alentar a las mujeres para que ocupen más espacio, una propuesta a la que se suma incluso la modelo e influencer digital Lim Miquela, que posa con las piernas extendidas para ocupar el máximo espacio posible en muchas de sus publicaciones.

Cuando moda, arte y redes sociales se ponen de acuerdo en que las mujeres exijan el espacio que les ha sido negado, sin duda alguna va siendo hora de que dejemos de preocuparnos por sentarnos como “señoritas” y luchemos por sentarnos como personas que quieren reclamar su lugar y su voz.





Source link

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here