Se descubren cinco especies más de palmas – Medio Ambiente – Vida

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Después de cuatro años de trabajo de campo, un grupo de investigadores determinó que la palma andina (Aiphanes parvifolia) comprende en realidad cinco especies, y no solo una como se pensaba.

Rodrigo Bernal, Finn Borchsenius, Saúl Hoyos Gómez, Héctor Favio Manrique y María José Sanín estuvieron en la cordillera Central de Colombia, en Antioquia, San Luis, Anorí, San Francisco, Amalti, entre otras poblaciones.

Allí, entre observaciones, descubrieron que la palma andina tenía más especies. Bernal comenta: “Fuimos a buscar en las localidades de donde se habían tomado las muestras que se conocían. Las visitamos y las miramos en el campo”.

Los autores señalan en su estudio que, efectivamente, las muestras disponibles concordaban con la breve descripción que había hecho hace 25 años Max Burret, un botánico alemán.

Aiphanes tatama en Pueblo Rico, Risaralda.

Lo que se alcanza a tener como ejemplar en un herbario es poco representativo

Sin embargo, notaron varias diferencias, como la descripción de las raquis (eje de una hoja), la cual decía que no tenía muchas, mientras que en las plantas observadas, las inflorescencias (conjunto de flores que nacen agrupadas de un mismo tallo) podían tener entre 40 y 70.

Diferencias como esa les dieron pistas a los especialistas de que no se trataba solamente de una palma andina. “Estas plantas son de hojas pequeñas. Lo que se alcanza a tener como ejemplar en un herbario es poco representativo. Por eso, cuando hicieron la descripción se pensó que solo había una. Concluimos que era una especie con variación morfológica”, cuenta Bernal.

En total, nombraron cuatro nuevas especies: Aiphanes decipiens, Aiphanes gloria, Aiphanes tatama y Aiphanes argos; la original Aiphanes parvifolia fue descrita de nuevo, y dos más que no habían sido colectadas antes se identificaron, la Aiphanes bio y Aiphanes cogollo.

Estas especies, que tardaron años en ser colectadas y descritas correctamente, están altamente amenazadas. De acuerdo con los parámetros de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), seis de ellas están en peligro crítico (una categoría antes de la extinción) y otra está en peligro.

“Lo único que se puede hacer es proteger las áreas en las que están. Estas son especies restringidas, y los bosques en donde se encuentran están fragmentados y no tienen ninguna categoría de conservación”, advierte Bernal, quien, a pesar de este panorama, da una voz de esperanza: en la Colección Nacional de Palmas, que se encuentra en el Jardín Botánico del Quindío, “tenemos material de conservación ex situ . En caso de que desaparezcan algún día los bosques, al menos las palmas estarán cultivadas”.

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